Hace ya un rato largo que la gran mayoría de los clubes del fútbol europeo, y también en sudamerica, se han ido convirtiendo en empresas adquiridas por grandes empresarios que no tienen otro objetivo de hacer crecer su emprendimiento alrededor de todo el planeta. De esta forma, a mediados de la década del 2000, se hizo costumbre que jeques y millonarios se adueñen de clubes de fútbol para hacer crecer su marca y emprendimiento, hecho que generó un cambio en el fútbol y su economía tal como se la conocía.

En este orden, ya en los últimos años, pasó a ser una costumbre la presencia de cifras estratosféricas por jugadores que anteriormente ni siquiera valdrían el dinero que valen hoy, todo a causa de el gran ingreso de capital por parte de los grandes clubes protagonistas en el viejo continente. De esta forma, y siendo los ejemplos del Manchester City en 2008, Chelsea en 2003, PSG en 2011 y Newcastle en 2021, el deporte ha dando un giro rotundo y parece no tener vuelta atrás

Conforme a este panorama, se puede decir que las transferencias y patrocinios han cuadriplicado su valor con respecto a lo que se conocía con anterioridad, siendo el traspaso de Neymar al PSG en 2017 la gota que rebalsó el baso. Pasando del Barcelona al club francés en 222 millones de euros, el fichaje del brasileño rompió el mercado y se instauró como la media para los futuros traspasos milonarios e irreales.

Román Abramóvich

Dicho esto, en el último tiempo, se han pagado cifras increíbles por jugadores que no solamente no dieron la talla, sino que también no valían en un principio la cantidad que se pagó por ellos. En relación a esto, el Barcelona por ejemplo depositó la cantidad de 135 millones de euros por Dembélé y Coutinho (cada uno), 120 por Griezmann, mientras que Manchester City pagó 115 millones por Grealish y Atlético de Madrid puso 120 millones por Joao Felix.

Mansour bin Zayed Al Nahayan a la derecha, propietario del City Football Group

En este contexto, ya no sorprende el derroche financiero que se realiza por jugadores que después no dan la talla y esto es una accionar que cada vez se repite más en los clubes ricos del viejo continente. Aclarado este panorama, y a partir de todo lo mencionado anteriormente, el Manchester City aparece como el principal protagonista de esta historia. El club inglés, dirigido por Guardiola, aparece en estos momentos como el club más caro en lo que a jugadores se refiere con un valor cercano a los 992.000 millones de euros.

De esta forma, a partir de la inversión de Sheikh Mansour, el club de la ciudad inglesa se permite pagar los contratos de increíbles figuras mundiales, resultado que se ve presenciado en las constantes consagraciones del equipo celeste en el terreno local. Conscuentemente al City, el PSG aparece como el segundo equipo más caro del planeta con un valor de 909,55 millones de euros gracias a la presencia de Messi, Neymar y Mbappé en su delantera.

Por otro lado, los otros 3 clubes que se instauran como los más ricos del planeta a raíz de sus figuras son el Chelsea con 883.000 millones de euros, Manchester United con la cantidad de 869.000 millones y Liverpool con 865.000 millones. Cabe aclarar también que, en este caso, se habla de millones de euros en relación a el valor de mercado de los jugadores que se encuentra en el club y no al patrimonio que los equipos tienen para gastar gracias a sus dueños. En este último caso, los equipos con mayor aforo para gastar en jugadores en este momento son el Newacstle con un patrimonio de 435 billones de dólares, Manchester City con 31.59 billones y Chelsea con 13.8 billones.