El Barcelona ha vivido cambios muy repentinos en el último año. La llegada de Joan Laporta a la presidencia generó que los aficionados se vuelvan a esperanzar en tener un equipo competitivo, aunque terminó sucediendo todo lo contrario. No solo se fueron ni más ni menos que Luis Suárez y Lionel Messi, sino que también llegaron Luuk de Jong y Memphis Depay para reemplazarlos. De igual manera, la primera gran decisión que tomó Laporta en su retorno a la presidencia fue contratar a Xavi Hernández como director técnico.

Si bien es cierto que el Blaugrana juega bastante mejor que cuando Ronald Koeman estaba a la cabeza del equipo, los resultados están a la vista y no respaldan al entrenador español. El partido frente al Real Madrid por la semifinal de la Supercopa de España es la muestra más clara de esto. Mientras que el Barcelona tenía la pelota sin criterio, sin una idea clara de cómo atacar, el Merengue siempre apostó a un plan específico que desbarató completamente el esquema de Xavi. Y más allá de que el encuentro terminó 3 a 2, la ventaja podría haber sido bastante más amplia.

La diferencia entre ambos equipos no es simplemente el plantel o el dinero que gastan en incorporaciones. El Real Madrid tiene constantemente una planificación para que cada temporada sea protagonista en cada torneo en el que participa. Pero en el Barcelona da la sensación que todo es improvisado. En este mercado de pases gastaron 55 millones de euros por Ferran Torres sin saber si lo iban a poder inscribir en La Liga, un despropósito. A pesar de que horas antes del partido contra el Madrid lo lograron inscribir, el desconcierto de todo el mundo Culé era total.

La baja tasa de victorias del Barcelona

En toda la temporada 2021-22, el Barcelona solo ha ganado el 39.3% de sus encuentros (11 victorias de 28 partidos). La realidad de los resultados es bastante contundente y mucho tiene que ver esta cuestión de las decisiones. No es casualidad que el Real Madrid le saque 17 puntos en la tabla de posiciones de La Liga y que no haya podido clasificar a los octavos de final de la Champions League en un grupo que compartía con el Bayern Múnich, el Benfica y el Dinamo de Kiev.

Con este bajo porcentaje de victorias, el Barcelona consigue la peor marca en los últimos 78 años. La última ocasión en la cual tuvieron un ratio tan bajo fue en la temporada 1943-44. Claro está que la salida de Lionel Messi fue un gran golpe, pero en cierto punto también es imposible no pensar en que el Blaugrana se esperaba una situación así. Si ya con el único jugador en la historia que ganó 7 Balones de Oro les costaba competir, con su salida era bastante esperable este abismo.

Más allá de que, según las distintas declaraciones de los protagonistas, quedó una buena sensación en el Barcelona tras la derrota contra el Madrid, los resultados claramente no están acompañando a Xavi. El entrenador español registra una tasa de victorias del 41.6%, algo mejor que el 39.4% de Koeman, pero que se encuentra muy por debajo de los estándares del barcelonismo. Las dudas son todas, y las respuestas no aparecen en Cataluña.