El hecho judicial de Lucas Hernández se remonta a febrero del 2017, cuando el jugador todavía era parte del Atlético Madrid. Lo que sucedió en esa fecha fue que junto a su esposa, Amelia de la Osa Lorente, protagonizaron una escandalosa pelea en plena calle, catalogada por un juzgado de Madrid como un delito de maltrato en el ámbito familiar. Como consecuencia, a ambos los condenaron a 31 días de servicio comunitario e impusieron una orden de alejamiento, por lo que no podían acercarse ni comunicarse durante 6 meses.

La acusación

A pesar de lo que dictaminó el juez, Hernández y su pareja decidieron irse de luna de miel a Miami en junio de ese mismo año; no habían pasado los 6 meses correspondientes. Por lo tanto, al arribar al aeropuerto de Adolfo Suárez, el futbolista fue detenido por romper la orden y lo llevaron al Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 3 de Madrid, aunque posteriormente lo dejó en libertad.

Ante la rotura de la orden, la fiscalía pidió un año de prisión para Lucas Hernández. Sin embargo, el juzgado Nª35 de Madrid lo condenó a seis meses de prisión como "autor responsable de un delito de quebrantamiento de condena del artículo 468.2 del Código Penal". Asimismo, la condena estableció que: "Consciente de la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de su pareja sentimental dictada en condena, plenamente vigente y con pleno desprecio hacia la misma, se encontraba en compañía de A. S. L. en el aeropuerto de Adolfo Suárez –Barajas de Madrid, procedente de Miami".

Cabe aclarar que la causa que le realizaron ahora, no tiene que ver con la pelea inicial con Amelia de la Osa Lorente, sino porque desobedeció una orden dictada por un juez. Es por esa razón que el pasado 14 de septiembre, la Administración de Justicia dictaminó que Hernández tenía tiempo hasta el 19 de octubre para que durante el plazo de 10 días, ingrese al penitenciario de su elección.

La defensa

La encargada de llevar el caso es la jueza Aurora Arrebola del Valle. Los abogados le pidieron una sustitución de condena para que pueda pagar judicialmente a través de trabajos comunitarios, pero como Hernández nunca realizó esos 31 días en 2017, se le fue negado. Además, los días en prisión parecen casi imposibles de evitar ya que, debido a aquella pelea con su esposa, no es considerado como un delincuente primario porque registra antecedentes.

La defensa del francés es complicada debido a que es un caso ya cerrado y resuelto, por lo que pedir un aplazamiento es algo imposible. No obstante, de manera inteligente, los abogados presentaron una apelación contra la sentencia y el caso pasará a la  Audiencia Provincial, quien decidirá si estima o no el pedido de la defensa.

Lo que expresa la defensa, más puntualmente, es que el encuentro en Miami fueron unas vacaciones de común acuerdo y a pesar de que el delito sigue estando ahí, la gravedad no termina siendo tan grande. Algunos especialistas del diario AS explican que el problema estuvo en el hecho de compartir el viaje de vuelta a Madrid en el mismo avión, si hubieran tomado vuelos separados, probablemente la historia era otra.