El Chelsea sufrió un antes y un después en su historia luego de que Roman Abramovich compró al club en 2003. El empresario ruso fue la primera piedra para que se construya un imperio en Londres. El Chelsea no solo fue un equipo que recibió una inyección de dinero enorme y fue tras estrellas mundiales y entrenadores de renombre, sino que también creó a sus propias figuras representativas. El caso de John Terry es el más icónico sin dudas, pero el conjunto londinense logró crear su propia esencia.

Casualmente, uno de los que le devolvió esa cuestión de sentimiento de pertenencia al Chelsea fue Thomas Tuchel, debido a que Frank Lampard y Maurizio Sarri no hicieron un buen trabajo como entrenadores. Justamente a un año de la contratación del director técnico alemán, la institución no está pasando por el mejor momento. Lo que sucede es que los 'Blues' prácticamente no tienen posibilidades en la Premier League, y no están jugando en un alto nivel, por lo que no hay demasiadas esperanzas de conseguir levantar nuevamente la Champions si todo sigue por el mismo camino.

¿Qué maldición hay en el Chelsea?

Desde que asumió Abramovich a la presidencia, solo José Mourinho tuvo éxito en su segunda temporada en el Chelsea. Y de los 11 entrenadores que contrataron desde el 2003, solamente dos duraron dos años completos: Carlo Ancelotti y Antonio Conte. Por lo que es un antecedente importante a la hora de analizar la situación de Thomas Tuchel, ya que si bien es cierto que ya levantó una Champions League, este curso está siendo bastante conflictivo.

Además de que se generó un mal ambiente en el vestuario porque Andreas Christensen, César Azpilicueta y Antonio Rudiger terminan contrato en junio y sus renovaciones no parecen estar cerca, también sucedió el tema de Romelu Lukaku. El Chelsea desembolsó 115 millones de euros para repatriarlo del Inter de Milán, pero el delantero no está dando el rendimiento que se esperaba. Apenas convirtió 8 goles en 24 partidos en su vuelta a la Premier League.

Más allá de que luego pidió disculpas, el belga comentó en una entrevista que no se sentía cómodo dentro del esquema de Tuchel y que pretendía volver al Inter en cuanto pueda. Esa declaración lo dejó afuera de la convocatoria de un partido crucial frente al Liverpool. A pesar de que actualmente la relación entre el jugador y el entrenador volvió a ser buena, el malestar por no tener los resultados esperados sigue existiendo.

Luego de ganar la Champions League, se creía que Tuchel había encontrado su lugar en el mundo. Ni en el PSG, ni en el Borussia Dortmund logró mantenerse durante mucho tiempo por distintos factores, por lo que se creía que finalmente iba a convertirse en otro Jürgen Klopp o Pep Guardiola. Sin embargo, todas las problemáticas que surgieron a lo largo de la temporada, sumado a los evidentes antecedentes, generan cierta incertidumbre en Londres.