En agosto del 2011, el Manchester City hacía efectiva la compra de Samir Nasri, proveniente del Arsenal y a cambio de 30 millones de euros. En el equipo de los "Gunners" había mostrado ser uno de los jugadores más interesantes de la liga; sin dudas el legendario Arsène Wenger supo como sacarle todo el jugo.

Además, antes de su llegada al City, había sido galardonado con el premio al "Futbolista Francés del Año". Por lo tanto las expectativas de un equipo que se había armado para salir campeón estaban por los cielos. Sin embargo, a medida que pasaron los partidos, Nasri nunca pudo acomodarse a sus compañeros; en un vestuario lleno de estrellas con egos enormes: Mario Balotelli, Carlos TévezEdin Dzeko, Emmanuel Adebayor, Yaya Touré. Todos nombres comandados bajo las órdenes de Roberto Mancini, un técnico con pocas pulgas.

Las constantes presiones que recibía por parte del entrenador, sus compañeros y sobre todo de los hinchas, hacían que cada vez sea más difícil que Nasri pueda ejecutar su juego. En el Arsenal podía entrar liberado a la cancha y generar peligro a partir de tener la pelota en sus pies. En cambio, en el City debía aprovechar las pocas chances que sus compañeros le dejaban.

En el City estuvo dentro de la plantilla durante 6 temporadas y si bien se registran que jugó 176 partidos, muchos fueron ingresos desde el banco y con intermitencias debido a que sufría de muchas lesiones en los tendones de sus tobillos. Y justamente por esa razón terminó de salir de Manchester, por las constantes lesiones. Entonces para buscarle continuidad, el City lo cedió una temporada al Sevilla.

En el equipo español pudo obtener esa continuidad, jugó 30 partidos, pero lo obtuvo más por el propio peso de su nombre, que por méritos futbolísticos. El Sevilla contaba con una opción de compra cercana a los 20 millones de euros, pero evidentemente no la utilizó. Porque además, durante las vacaciones, Nasri fue sancionado con un año de suspensión por la Agencia Mundial de Antidopaje debido a que se sometió a un tratamiento vitamínico intravenoso.

En una operación bastante cuestionable, a pesar de la sanción, el Antalyaspor Kulübü compró su pase en 2 millones de dólares, dejándole al Manchester City una pérdida de 28 millones. Encima, en el club turco jugó apenas 8 partidos. Después tuvo un paso efímero por el West Ham United y el Anderlecht, pero ante la pandemia y la imposibilidad de encontrar un equipo, decidió retirarse a los 34 años.