Berlín, 9 de julio de 2006. Francia e Italia se disputan la final de la Copa del Mundo en un Estadio Olímpico totalmente copado por las más de 74.000 almas que se reunían en la capital alemana para un encuentro de infarto. Con solo 7 minutos de partido, Florent Malouda cae en el área italiana tras ser bloqueado por Marco Materazzi. Horacio Elizondo pitaba penal y Zinedine Zidane se planteaba ante la chance de abrir el choque.

¿Qué hacer en una situación como esa ante los ojos del mundo? ¿Fuerte al medio? ¿Colocado a un palo? ¿Esperar a ver como reacciona un mago en el arco como Buffon? Zidane tenía mil opciones, pero apostó por la más riesgosa y bella de estas. Para sorpresa de todo el mundo, el crack galo picaba la pelota al el palo izquierda del mítico portero para por unos segundos quitarle la respiración al planeta. 1-0 para Francia en Berlín.

 

 

El tiempo a su favor

Durante años todo el mundo trato de entender la decisión de ZZ. El debate entre la genialidad y el riesgo asumido hizo parte durante mucho tiempo de una discusión que finalmente el francés cerraría. Tras varios años donde no pudo hablar de esa derrota en los penales donde estuvo ausente luego de ser expulsado en la prórroga, Zidane reconocía los motivos que le llevaron a picarla a un penal por la Copa del Mundo.

"Todos me dijeron que estaba loco, pero estaba todo menos loco. Estaba Buffon enfrente y me conocía muy bien. Él sabía que yo estaba tirando los penales a la derecha del portero. Si hubiera estado loco, habría disparado donde probablemente iba a estar. Así que la solución para mí era hacer esto. Pero, necesariamente, para todos, estoy loco porque no hacemos ese gesto en la final de la Copa del Mundo. Pero estábamos en el minuto 7 y pensé que todavía faltaban 83 si me lo perdía...", declaró en varias oportunidades sobre una de las fotos de su carrera.

Nadie se atrevió nunca a algo parecido. El penalti picado por Zinedine Zidane define a la perfección lo que fue el Mundial de Alemania 2006 para quien en caso de no haber perdido dicha Copa, seguramente se hubiese quedado con un Balón de Oro cuya firma hubiera tenido ese hermoso lanzamiento a lo Panenka.